Descripción
Esto es de esos regalos que no se discuten.
Lo ves… y te sale un “aaaay” automático.
Porque tiene cara feliz, ojitos enormes y esas alitas blancas que la hacen todavía más tierna.
Es pequeña, sí… pero es el típico detalle que se queda en la mesa, en el escritorio o en una estantería y te alegra cada vez que la miras.
Perfecta para decir “me acordé de ti” sin montar un drama.
Y perfecta también para añadir a un regalo grande como remate.













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