Descripción
Este osito es de los que caen bien sin esfuerzo.
Tiene cara de “soy bueno”, y encima viene con peto azul.
O sea: parece recién salido de un cuento.
Y por eso se vende tan bien como regalo:
porque no es recargado, no es raro, no es “demasiado”.
Es justo el punto perfecto entre tierno y bonito.
Lo regalas para un nacimiento, un cumple, o para decorar una habitación infantil… y aciertas.














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