Descripción
Hay regalos que se olvidan al día siguiente.
Y luego están los que se quedan.
Bongo es de esos.
No hace ruido.
No pide nada.
Solo se sienta ahí… con esa cara de “tranqui, cuéntamelo”.
El típico día en el que todo va rápido, la cabeza va a mil y tú solo quieres algo que te baje al suelo… Bongo está.
Para el niño que necesita un compañero.
Para la pareja que necesita un detalle con intención.
Para la persona que “dice que no quiere nada” (y luego se emociona).
Porque Bongo no es un muñeco.
Es un “me acordé de ti” en forma de abrazo.














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