Descripción
Este pulpo es imposible de odiar.
Tiene esa carita de “hola, ¿me adoptas?”
sus mofletes rositas…
y un gorrito de chef que remata la jugada.
Y luego están los tentáculos: gorditos, blanditos, de los que dan ganas de tocar.
Es el típico amigurumi que no se queda en decoración.
Se queda en manos de alguien… porque apetece achucharlo.
Ideal para regalo (cumpleaños, nacimiento, sorpresa) y perfecto para quien ama lo tierno y lo diferente.














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